Nunca lo dije pero…
Odiaba que mi roomie pusiera la fibra para lavar los trastes fuera de ¡miiii lugar!, que era encima de la tapa del jabón en pasta, junto a la llave del fregadero, y que además yo enjuagaba y exprimía para que no se apestara a humedad.
Obviamente esto pasaba seguido, ¡cóooolera infernal! cada vez que entraba a la cocina y notaba que la fibra no cumplia con mis estándares.
Desde entonces no quiero más roomies.